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Los primeros gatos llegados
a las Islas Británicas llegaron por medio de los romanos, estos introdujeron
en el País
un
gato que evolucionó en un gato callejero robusto,
de manto grueso, para soportar las temperaturas de las islas,
buen cazador, pero al mismo tiempo también supo
adaptarse al hogar convirtiéndose en un buen gato de compañía.
Fue en la primera exposición felina
realizada en toda la historia, en el año 1871 en el Palacio de
Cristal de Londres
donde mostraron los primeros ejemplares de esta raza, denominándola
British Shorthair. Fue después de la Segunda Guerra
Mundial cuando el Estándard del British sufrió un duro
revés, y para seguir teniendo el aspecto redondeado
y robusto lo cruzaron con Persas, ahí
nacieron los British Longhair, en principio estos
ejemplares esterelizados, pero el gen de pelo largo es recesivo, por
lo tanto permanece latente en los ejemplares de pelo
corto.
En 1960 nación una gata en Escocia denominada "Susi"
con una mutación genética un poco peculiar, tenia las orejas
dobladas, a sus dueños le hicieron gracia este pliegue de orejas
y la cruzaron con un British, de ahí nacieron los
Scottish, debido a diferentes cruces el gen de pelo largo volvió a
aparecer y surgieron los Highland Fold, que no son otra cosa que
un British de pelo largo con las orejas dobladas.



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